Hay emociones que aparecen y se van.
Y otras que se quedan.

Muchas personas llegan a terapia diciendo algo parecido a:
“Esto no se me pasa.”
Puede ser tristeza, ansiedad, enfado o una sensación difícil de nombrar. A veces intentamos distraernos, entenderlo rápido o buscar la forma de que desaparezca cuanto antes.

Pero las emociones no funcionan como interruptores. No se encienden y se apagan porque queramos.

Desde la terapia focalizada en la emoción entendemos que las emociones tienen sentido, incluso cuando resultan incómodas o persistentes. No aparecen porque sí. Aparecen porque algo en nosotros necesita atención.

Las emociones son una brújula interna

Las emociones van antes que el pensamiento. Son respuestas rápidas del organismo que nos orientan sobre lo que está pasando y sobre lo que necesitamos. Funcionan como una brújula interna.

Su función es ayudarnos a:

Cuando una emoción aparece de forma insistente, muchas veces no significa que esté mal, sino que está señalando algo importante que todavía no ha sido escuchado o atendido.

A veces el problema no es la emoción.
Es quedarse a solas con ella sin saber qué hacer.

Emociones primarias y secundarias

 

No todo lo que sentimos primero es lo más profundo.

Las emociones secundarias son reacciones que aparecen para protegernos de algo más vulnerable. Por ejemplo:

Cumplen una función protectora. Pero si solo nos quedamos ahí, no llegamos a comprender qué está ocurriendo en un nivel más profundo.

Las emociones primarias, en cambio, son respuestas emocionales directas. Entre ellas están la tristeza, el miedo, el enfado, la alegría, el asco o la vergüenza.

Primarias adaptativas y desadaptativas

Las emociones primarias pueden ser de dos tipos.

Adaptativas:
Responden al presente y nos ayudan a actuar de forma sana. Por ejemplo, sentir miedo ante un peligro real o tristeza ante una pérdida.

Desadaptativas:
También son reales, pero están ligadas a experiencias pasadas y heridas emocionales. Se activan hoy aunque la situación actual no lo requiera.

Estas suelen estar relacionadas con heridas nucleares como abandono, rechazo, humillación, desvalorización o inseguridad vincular. En esos casos, el sistema emocional reacciona como si el pasado siguiera ocurriendo.

El proceso terapéutico

En terapia no buscamos eliminar emociones. Buscamos comprenderlas y transformarlas.

Muchas veces el proceso consiste en:

  1. Reconocer lo que aparece en la superficie

  2. Acceder a lo que hay debajo

  3. Comprender qué emoción primaria está activa

  4. Identificar la necesidad emocional asociada

  5. Facilitar una experiencia emocional distinta

La transformación emocional no ocurre solo entendiendo lo que nos pasa. Ocurre cuando podemos sentir algo nuevo en un contexto seguro.

El objetivo no es dejar de sentir, sino poder satisfacer necesidades emocionales básicas como seguridad, vínculo, reconocimiento, autonomía o sentido.

Para observar esta semana

Puedes preguntarte con curiosidad:

No hace falta responder bien.
Observar ya es parte del proceso.

Pequeña tarea

Elige un momento tranquilo y escribe:

No es para resolver nada.
Es para empezar a escuchar.

Las emociones no son el problema.
Son el camino.

El texto que has leído es una base para comprender el proceso emocional.

Si te apetece profundizar un poco más, he grabado una versión en audio donde lo desarrollo de forma más amplia y cercana.

Puedes escucharlo cuando te venga bien, sin necesidad de hacer nada más que dejarte acompañar.

🎧 Aquí puedes reproducirlo.

Un abrazo,

Paule Bilbao · Psicoterapia 🌿

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